Un pingüino en el espejo
Eso ha sido lo primero que me vino a la cabeza hace un par de semanas, cuando fui a probarme el chaqué para la boda de mi amiga Shinobu. Mi primera reacción al verlo en la percha fue pensar que iba a parecer un enterrador o un mayordomo. Después reconozco que, una vez puesto, tiene su cosa. Nunca antes me había tocado llevar chaqué a una boda, y me ha tocado debutar en una boda en Murcia en el mes de junio... Caloooor...
Conocí a Shinobu hace ya un par de añitos lejos de aquí. Era otro país y para nosotros era otra época, con otras ideas y otra forma de vivir (ya estoy otra vez hablando como un viejo). Ahora miro y veo que en estos 7 años hemos cambiado mucho... En fin, me alegro mucho por ella, y por su futuro marido, evidentemente. Y siento algo de envidia por ellos, ya que se van de viaje de novios a Japón... A JAPÓN!!!! Qué perros...

Y bueno, con tanto ajetreo, preparando estas pequeñas vacaciones murcianas con celebración incluida y tanto trabajo se me ha pasado autofelicitarme... Y es que el día 12 mi pequeño espacio bloguero cumplió la friolera de 3 años. Nunca lo hubiese pensado cuando empecé con esto, la verdad es que todo surguió como una especie de capricho, un punto improvisado resultado de una noticia televisiva (aún me acuerdo de ese momento) pero bueno, todo ha ido cambiando poco a poco y cada vez escribo menos y de una forma menos íntima... Siempre pienso en ello, e intento recuperar esos momentos (prueba de ello son los muchos borradores que almaceno) pero no consigo terminarlos, es mi castigo... Intentaré superarme... Tal vez en el próximo viaje tenga tiempo para mí y pueda reencontrarme... Y es que a finales de mes me voy una semana a Barcelona, y por el planning que me he hecho estoy seguro que de tendré tiempo para mí, para visitar esta ciudad que nunca terminé de conocer bien y pasear a mi aire, perdido en el anonimato de la gran ciudad...

En fin, voy a concentrarme en recordar cómo se hace el nudo Windsor y a prepararme para el día previo al fiestón...




Duermo mal porque el gato de mis amigos madrileños ha decidido que sería divertido dormir conmigo, pegado a mi cara. Y como el cabrón sabe abrir puertas, no he conseguido enganchar más de dos horas de sueño seguidas.
Me despierto con el tiempo justo, no desayuno, me ducho con agua helada porque por algún motivo extraño no salía agua caliente. Afortunadamente eso me ha servido para despertarme del todo...
Se me rompe el conector del cargador del ordenador, así que me ha tocado irme a comprar uno. Eso significa que me he comido otra vez el atasco de la M-30... Como se me hacía tarde, he aprovechado y me he ido directamente a una cita que tenía con unas personas, pasando de comprar el cargador. He pensado que total, cuando acabase, me acercaba a algún centro comercial y ya lo pillaba luego, antes de volver a la oficina.
Como la cita era en una obra, me he llenado los bajos de los vaqueros y las botas de un polvo blanco finísimo que no consigo que desaparezca, y además se extiende por todo lo que toco. (Cazadora, blanca. Carpeta y agenda negros, ahora blancos...)

Mi amiga M. está enferma, y el novio está en el trabajo, así que aprovecho y le echo una mano, bajo a la farmacia y demás (seguro que con el día que llevo, me pega el catarrazo)



