Mais ce n’était pas la raison de mon silence. Je vous le dis, je n’avais carrément pas d’idée. Le vide total. Ce n’est que plus tard que j’ai pensé à toutes ces questions possibles. C’est ce qu’on appelle l’esprit d’escalier.

L'escalier (François Lavallée, 1995)

Hoy quiero presentaros a uno de mis peores fantasmas... Se esconde en rincones oscuros, en escaleras, en portales, incluso algunas veces en la calle...

Los franceses llaman "el espíritu de la escalera" al fantasma travieso que te susurra al oído "deberías haber dicho esto" justo un minuto después de ese preciso momento en el que "lo deberías haber dicho". Odio a ese maldito duende, le odio con todas mis fuerzas... Y es que no me gusta esa sensación, ese "debería haber hecho" o "debería haber dicho"... Lo reconozco, es porque siento que me han derrotado y no me gusta, me gusta quedar siempre por encima o estar siempre a la altura, pero a veces es imposible...

Cuántas veces he tenido una discusión de la que me he ido pensando que era idiota, deseando dar la vuelta, volver a subir las escaleras, llamar a la puerta y decir "sabes qué??" y soltar todas esas frases que en ese momento me zumban en el oído, y que siguen martirizándote durante tiempo, y tiempo, y tiempo... Tienes que masticar esas palabras como el que mastica un chicle amargo, moviéndolas de un lado a otro de la boca, mientras l'esprit de l'escalier te repite al oído una y otra vez "deberías haber dicho esto, deberías haber dicho esto, deberías haber dicho esto..."

Creo que no hay peor fantasma que el que generas tú mismo... Te acompaña, te persigue y salta sobre tí en al menor descuido. Tenemos que convivir con ellos, escuchar lo que dicen y aprender...