Soy un turista en mi ciudad
Creo que la primera canción que escuchas cuando te despiertas condiciona en gran parte el resto de tu día. Al menos eso me pasa a mí, aunque no tan a menudo como me gustaría... El problema?? Pues que, por lo general, tardo un poco en darme cuenta de que estoy despierto. Me explico: normalmente duermo poco pero tengo un sueño muy, muy pesado... Soy capaz de levantarme, apagar el despertador y dirigirme a la cocina a por el café sin estar despierto del todo, así que muchas veces no soy consciente de lo que sonaba en la radio al despertarme... Pero algunos días la música del despertador se mete en mis sueños y me despierta poco a poco, y esa música muchas veces está en sintonía con mi estado de ánimo (o al revés, o los dos, vete a saber)
Hoy me he despertado con “el vals de Amélie” de Yann Tiersen (de la banda sonora de Amélie, seguro que todos conocéis la canción) y me he acordado de la película, de los personajes, de la historia... Y de repente me han dado ganas de pasear sin rumbo, de sentarme en un banco como un viejo y sentir en la cara el calor del sol, de no tener que mirar el reloj y de ver, por una vez, algo que no sean las calles bajo mis pies o los coches a través del parabrisas... Hoy, paseo relajado hasta el trabajo. Y en la pausa de la comida, relax... Paseo, fotos, y de paso aprovecho para mirar casas...
Últimamente me he convertido en un turista más en mi ciudad... Estaba acostumbrado a no fijarme en nada que estuviese por encima de un primer piso, y ahora que ando a la caza y captura de mi propio espacio, me dedico a pasear mirando balcones. Como leí una vez a alguien, me he convertido en un cazador de ventanas... Y gracias a esto estoy redescubriendo las calles de la ciudad. Calles que hasta ahora no eran más que “la que une la plaza nosequé con la plaza nosecual” se convierten en “calle en la que no me importaría vivir, creo que me gusta”. Además, qué coño, soñar es gratis...
A las dos he salido de la oficina con mi equipo de caza habitual: Libreta de notas para apuntar algún teléfono que pueda ser interesante, cámara de fotos, iPod y Moleskine para olvidarme del mundo... Hace frío. Luce el sol, pero no termina de hacer calor... No me gusta este sol. Hay algo en la luz que no me motiva... Me gusta cuando luce el sol en invierno , el cielo está azul oscuro y el frío te pincha en la nariz y las orejas. O al amanecer y al anochecer, que está bajo y saca reflejos dorados a las ventanas de los edificios. Pero este no me gusta, no tiene fuerza... Y además, hay demasiadas nubes... No sé, la luz da un aspecto un poco insulso a todo... Otro día será.
Me dirijo hacia la universidad... las calles están vacías, la gente está de vacaciones y los turistas están comiendo. En mis oídos, Damon Alban y sus Blur... Me gusta, pero no pega. Quiero algo más tranqui... Veamos... Marlango. Sí, Marlango estará bien. Sigo caminando y llego a la plaza de la universidad... Ha quedado bonita, me gusta. Hay casas en venta y en alquiler. Las primeras se me escapan, seguro, necesitaría tres sueldos como el mío, por lo menos. Las segundas, quién sabe. Como he dicho antes, soñar
es gratis... Sigo por el lateral de la catedral y paso por delante de algunos de mis sitios favoritos, La Española Cuando Besa o el Berlín, donde escribí mis miedos en unas tarjetitas blancas, como las de los sobres de infusiones, y los colgué de la maraña de cuerdas con las que adornaron el bar (sacaré una foto y la pondré, prometido). Me cruzo con gente, turistas... Se nota, aunque estos no tienen pinta de ir a preguntarme cómo se va a Alemania , pero se nota que no son de aquí. Se paran para hacerse una foto y mi mirada se cruza con la de una de ellas... Me gustan sus ojos, mirando desafiantes desde un fondo de maquillaje oscuro... Sigo mi camino y de pronto una gota pega de lleno en mis gafas... No, eso no. No se va a poner a llover ahora, mierda... Eso destroza mis planes por completo... Doy dos o tres vueltas sobre mí mismo, indeciso, y opto por volver a la oficina... Me tomaré un café en el bar de siempre, seguramente llegará en breve algún compañero para acompañarme, y si no hay mucha gente siempre podré hablar con la camarera... Vaya rabia... Probaremos otro día, a ver qué pasa...
Mientras venía para aquí, un poco frustrado, he visto esto en el suelo... He tenido un momento de sol entre nube y nube y he tenido suerte porque aquí aún no había empezado a llover, pero la foto no me gusta. Debería haberme tomado un poquito más de tiempo, le falta algo...







despistada dijo
La imagen es extraña, yo también la miraba y notaba algo raro... pero si llovía... sight. Aquí también llueve, y ahora parezco Georgette de Amelie, tapada y con mocos, con todo doliendo (y la mitad siendo cuento. xD)
3 Abril 2007 | 09:32 AM