Supongo que tengo un imán para la gente rara, porque lo que me ha pasado esta tarde es para flipar...

Aprovechando que tenía tiempo, que hacía sol y que bueno, siempre me ha gustado pasear por mi ciudad, he decidido aprovechar el rato de la comida para darme un paseo en plan tranquilo, parando en alguna tienda a ver cosas o perdiéndome un rato por las calles... Iba por una calle peatonal, al lado de la catedral, cuando me he fijado en un chaval que estaba parado a unos 50 metros de mí. Se veía a kilómetros que era extranjero: alto, rubio y con la cara de ese color rosa tan característico. Llevaba unos vaqueros gastados y una chaqueta tipo militar, una enoooooooooooooooorme mochila a la espalda y estaba concentradísimo en un mapa que tenía desplegado en las manos. Me vinieron a la cabeza los viajes en tren con una mochila similar a la que llevaba este chico, con mi cámara de fotos (que pesa por lo menos 5 toneladas) colgada del cuello, de Estrasburgo, del inter-rail, de los amigos con los que viajaba...

Perdido en mis recuerdos como estaba no me dí cuenta de que ya estaba a su altura y de que había vuelto a doblar su mapa (más bien lo había arrugado, pero bueno), así que cuando se puso delante de mí y le escuché dirigirse a mí con su acentazo extranjero auténtico (por si quedaba alguna duda de que no era de aquí) me encontraba completamente fuera de juego...

-"Por favour, parrrra Alemaaaannia, dónde ??"

-"perdona ??"

Estaba completamente en blanco. No entendía la pregunta... Mejor dicho, no me podía creer que ese tipo me estuviese preguntando que por dónde se iba a Alemania así, como quien te pregunta que dónde está la Casa Museo de Colón o la iglesia de San Pablo... Me quedé mirándole con cara de bobo, esperando que pasase algo, incapaz de reaccionar mientras me repetía la pregunta:

-"Sí, porr favour, Alemaaannia, parrrra dónde ??"

-"Por allí..."

Me salió de dentro, sin pensarlo. Señalé hacia donde más o menos creía que podía estar Alemania... Él se limitó a hacer un gesto con la cabeza, apuntando hacia donde señalaba mi mano, como esperando a que yo asintiese, y sin decir nada más se giró y se dirigió "hacia Alemania" con actitud decidida, como si le diesen igual los 1500 km (por lo menos) que hay hasta la frontera alemana... Yo, por mi parte, me quedé clavado al suelo, viendo cómo se alejaba, hasta que reaccioné y seguí con mi paseo convencido de haber sido víctima de una broma de cámara oculta y repitiéndome para mis adentros que en el mundo hay gente para todos los gustos...