Ya que los Reyes Magos se han portado como les ha dado la gana (creo que la próxima vez tendré que echarles una mano, o tal vez las dos) he preparado la hucha para mi nuevo capricho...

Supongo que tendré que esperar hasta los Reyes del 2008, y evidentemente, comprarme yo el capricho (no hay que abusar). El caso es que me da penilla dejar de lado la vieja cámara de mi padre pero si quiero aprender está claro que tengo que dedicarme a hacer muchas fotos... Veremos en qué queda todo esto, tal vez sea un capricho pasajero que se queda olvidado en un rincón de mi cabeza hasta más adelante, o tal vez mi plan de ahorro particular para caprichos y pijerías me conceda beneficios suficientes para que Gaspar (qué pasa, ese es mi rey favorito) se estire y me deje este caprichito en los zapatos el año que viene...