Y llegó el jueves, nuestro último día en Londres. No era realmente el último día ya que nuestro avión salía el viernes, pero como el avión salía por la mañana nos tocaba ir al aeropuerto nada más desayunar. En fin, que me desvío del tema. En el plan del día, St Paul, el Tower Brigde, Carnary Wharf, Soho y si nos diese tiempo, Nothing Hill...

De modo que después del típico desayuno del Hostel (café, zumo y tostadas) nos fuimos a ver St Paul's Cathedral. Salimos del metro y nos encontramos con la parte posterior del edificio, así que dimos un pequeño paseo alrededor hasta que llegamos al frontal. Vimos la catedral desde fuera y quisimos entrar, pero la entrada eran 8 libras y la visita llevaba un buen rato, y como queríamos ir a más sitios dejamos eso pendiente para la próxima visita a Londres (porque habrá más, seguro). De modo que dimos otra vuelta alrededor de la catedral, nos acercamos a una tienda para que un amigo comprase una botella de ginebra para llevar a casa (de la que bebe la Reina, desde luego) y nos dirigimos al puente del milenio. Es un puente precioso, obra de Norman Foster (dicen que es uno de los que va a participar en la reforma de mi ciudad). Y nada más cruzar el Millenniun Brigde nos encontramos con el Tate, el museo de Arte Moderno (me quedé con las ganas, me hubiera gustado visitarlo) y el teatro de Shakespeare. Quisimos entrar en el teatro de Shakespeare, pero llegamos en un mal momento porque nos tocaba esperar una hora y media hasta la siguiente visita, así que nos limitamos a verlo por fuera y a parar para comer algo allí mismo, a la orilla del Támesis. Y después, paseando por la orilla del río hasta el Tower Brigde. Es un paseo genial, merece la pena, porque ves a ambos lados del río un montón de edificios nuevos (muchos de ellos de Foster, como el "pepinillo"-la sede del Swiss Re- y el ayuntamiento del área metropolitana). Es una zona muy chula, con muchas terrazas, restaurantes, edificios modernos, no sé, la verdad es que me gustó mucho... La próxima vez que vaya a Londres pienso dedicar más tiempo a pasear por ese paseo al lado del Támesis...

El caso es que continuamos por el paseo, camino del Tower Brigde, y nos llevamos un pedazo de sorpresa. Allí, anclado en la orilla del río, estaba el HMS Belfast, un barco militar que se puede visitar. No lo visitamos, evidentemente, porque aparte de que no teníamos tiempo la verdad es que no nos llamaba la atención para nada. Con ver el barco desde fuera ya tuvimos bastante...

Pero no era la última sorpresa del día, ni mucho menos. Y además, la que nos quedaba era mucho, mucho mejor... Seguimos paseando por la orilla del Támesis hasta que llegamos al Tower Brigde, y al pasar por debajo del puente nos encontramos un barrio muy chulo. Eran las casas de los antiguos muelles, restauradas y modernizadas. Un barrio muy bonito, en serio. Me puse a hacer una foto sin fijarme que al principio del barrio, justo donde había un Starbucks (mirad la foto) había un montón de gente. Y cuando me dí cuenta pensé que era alguna actuación callejera o algo. Pero no... Era GWYNETH PALTROW. Estaban haciendo fotos de ella para un anuncio, o un reportaje, o lo que sea. Intentamos sacar una foto en la que se pudiese ver que de verdad era ella (he puesto sólo se la intuye), pero apareció un guardaespaldas tan grande que nos tapaba el sol y nos dijo "no photos", que en español significa "como no guardes esa cámara te la vas a comer".

Frustrados (en realidad estábamos frustradísimos, a dos metros de Gwyneth Paltrow y sin una triste foto suya) nos fuimos al metro para ir a Carnary Wharf, la zona financiera de Londres. Al salir del metro me quedé sin habla. De repente habíamos salido del Londres turístico y nos habíamos metido de lleno en uno de los centros financieros más importantes del mundo. Además, conocimos a un chaval español que trabajaba allí desde hacía un par de años como analista financiero. Nos habló un poco de su trabajo y de lo contento que estaba en Londres (no me extraña). Qué envidia, sobre todo por la pasta que debía cobrar (prefiero ni pensarlo).

Nos tomamos nuestro tiempo en Carnary Wharf, comimos, alguno hasta se echó una minisiesta, y después... AL SOHO!!! porque claro, no se puede ir a Londres y no pasear por el Soho (y mucho menos si tu Hostel está al lado). Así que otra vez al metro, dirección Picadilly Circus (otra vez) y a pasear por el Soho y por China Town. Una de las cosas que más me chocó en China Town fue que los carteles están en inglés y en chino. Y luego ves todas las tiendas con los carteles en chino, con los patos laqueados en bandejas, las figuritas, los adornos chinos... De repente estábamos en otro mundo...

Las tiendecitas del Soho también eran geniales, incluso encontramos discos de vinilo de grupos españoles de los 80 que no sabíamos ni que existían. Ah, y una tienda Retro en la que pude encontrar un cartel de Austin Powers a tamaño natural o una figurita de acción de Jesús. No me compré nada, pero la verdad es que había un montón de cosas curiosísimas (soy muy friky).

Y después, al Hostel a darnos una duchita, a preparar la maleta (que al día siguiente no hay que ir con prisas) y a cenar por ahí, en nuestro pub habitual (al lado de Trafalgar Square) y a tomar unas pintitas de cerveza. Y de vuelta a casa nos encontramos en Picadilly a Crazy Nicky, un tipo que estaba cantando el "my way" de Sinatra con un cono de tráfico... Hay gente para todo...

Y así acabó nuestro viaje relámpago a Londres. Lo de nuestro quinto día en Londres no tuvo historia, el avión salía a las 12 de Stanted y tuvimos que irnos del Hostel a las 8 de la mañana, así que entre lo dormidos que íbamos y la prisa que llevábamos no dió para nada. Subimos a nuestro avioncito en Stanted (viva Ryanair y sus vuelos baratos) y de vuelta a casa, pensando que estábamos destrozados pero si nos hubiésemo quedado 4 días más lo hubiéramos dado todo...

En fin, hasta la próxima vez (porque pienso volver)