Alsacia
La idea surgió como un flash, como surge el conejo de la chistera... De repente, mientras escribía sobre irme de vacaciones a Portugal y divagaba sobre cómo viajar y qué hacer, una idea cruzó por mi cabeza... Podía olvidarme de conducir yo e irme en tren, no?? Más tranquilo, más barato y más descansado... A partir de ahí surgieron las ideas una detrás de otra, perfectamente sincronizadas entre sí... Sí, podía irme en tren como hacía antes, de hecho, podía irme en tren a Francia, como en mis tiempos gabachos... Es más, sabes lo que te digo?? Si hay billete hasta Lyon para mañana, me voy para allá... Veamos, consulta de billetes on-line... Bingo, a Lyon!!! A fin de cuentas, allí estoy como en casa, sé dónde ir y qué hacer, y me siento en Lyon como en casa... Dicho y hecho, reservé los billetes por internet, cerré la maleta y a dormir, que me esperaba un viajecito curioso...
Lunes por la mañana... A última dura me asaltó una duda que me hizo pensar que soy un adicto. La duda fue: me llevo el portátil o lo dejo en casa... La verdad es que lo dejé en casa, ya lo he paseado por medio mundo y no merece la pena estar pendiente de él en este viaje. No quiero convertirme en Sandra Bullock en La Red (siempre recordaré esa frase: "una playa paradisíaca y lo único en lo que pienso es dónde puedo enchufar el módem"). Preparé la maleta y la mochila de viaje (iPod, algo para leer, agua, comida, cuaderno...) y al tren, rumbo a Hendaya. Me sirvió para recordar (con algo de nostalgia, no reconozco). Me gustaba hacer ese viaje en tren, siempre me ha gustado. Los viajes en tren siempre han sido especiales, me hacen pensar, me relajan, me ayudan a ver las cosas con otra perspectiva... Llegué a Hendaya después de comer, recogí mi billete y otra vez al tren. Aproveché el viaje para apuntar cuantro cosillas en el cuaderno (no es fácil escribir en un tren en marcha) y a recordar viejos tiempos, y me vino un segundo flash... Ya que iba hacia Lyon, podía visitar Estrasburgo... Lyon es muy bonito, pero ya la tengo muy vista, y Estrasburgo es precioso... Además, desde allí me puedo mover... Bueno, pues nada, a Estrasburgo!!! Llegué a Lyon, desayuné, aproveché para ir a un par de sitios "clásicos" (o al menos para mí) y tumbo a Estrasburgo, donde llegué a dormir...
Me alojé en un precioso hotel de la Plaza Kléber, en el tercer piso y con balcón a la plaza (y vistas a la catedral, desde luego). A pesar de que estaba algo cansado, aproveché mi primera noche para salir a cenar, a tomar unas cervecitas y a ver la ciudad de noche (una maravilla). Es una ciudad que recomiendo a todo el mundo, te deja con la boca abierta... Tengo ganas de ir en navidad, me han dicho que ver la plaza de la catedral nevada es para dejarte sin habla... La próxima vez. Bueno, tampoco me entretuve mucho por la ciudad, estaba cansado y me apetecía acostarme... A la mañana siguiente, lo primero que hice fue entretenerme durante un buen rato con la vista que tenía desde el balcón... Merece la pena gastarse algo más en el hotel y despertarse viendo esto:

Impresiona, verdad?? Después, a la oficina de turismo a por el Strasbourg-Pass, una especie de chequera que te incluye el ticket para subir a la torre de la catedral, un paseo en barco por los canales, descuento en el alquiler de bicis para moverte por la ciudad y otras cosas... Acto seguido, a visitar la catedral, a subir a la torre y a sacar algunas fotos, y después... A POR MI BICI!!! Fui a la tienda de alquiler y me saqué una bici azul muy chula...
Lo único que no me gustaba es que llevaba cesta, y yo siempre he tenido manía a las cestas de las bicis... Supongo que será alguna pulsión primitiva relacionada con la virilidad o algo así... En fin, el caso es que ya tenía medio de transporte, así que me dediqué a recorrer todos los rincones que recordaba de mi última visita a Estrasburgo, a sacar fotos, a perder el tiempo mirando como un bobo la catedral...

La verdad es que este viaje me traía cada vez más imágenes de mi última visita a Estrasburgo (esta es la tercera vez que voy, soy así de repetitivo...) de modo que era lógico, al final acabaría haciendo lo mismo que la otra vez, es decir, pasar mi primer día en la ciudad francesa y mi segundo día en Friburgo (Alemania). Pero como decían en La Historia Interminable, esa es otra historia y merece ser contada en otra ocasión (por ejemplo en el siguiente post o esto será muy pesado).
Pero a pesar de que todo está más o menos preparado, la verdad es que tengo todavía algunas lagunas en la planificación que tengo que solucionar en breve...
Cómo voy?? Tengo dos rutas organizadas, bueno, la verdad es que es la misma ruta pero organizada de dos formas distintas, en función del vehículo. Si me voy en coche tengo más libertad y puedo llegar más lejos (el plan es llegar a Oporto) y si voy en moto, dado que la pobre no está pensada para viajes y no se le puede pedir mucho, los recorridos posibles son mucho más cortos, tendría que ir haciendo paradas mucho más próximas, aunque
hoteles y demás a lo largo del recorrido, y para cuatro o cinco días que voy a estar fuera y en el plan en el que voy no creo que me hagan falta ni camisas ni zapatos, así que con dos pares de deportivas, tres vaqueros y camisetas voy sobrado (bueno, si voy en coche el problema del equipaje deja de ser un problema)
Todo quedó en manos de la improvisación (del libre albedrío, como en Amanece que no es poco) y a la hora de la verdad, me han dejado tiradillo… Y como no estaba dispuesto a pasarme las vacaciones sentado, sintiendo cómo me engordaba el culo, me busco la vida y punto. De ahí la idea de la moto (irrealizable si no voy solo), idea que además me seduce un montón, a pesar de que es un viaje mucho más incómodo… y ahora que lo pienso, y si me voy en tren?? Es más, y si me voy a Francia en tren, como hace algunos años?? Dios, esto de no depender de nadie a la hora de organizar mi viaje empieza a ser demasiado peligroso… De repente me vienen a la cabeza varios planes alternativos… No me da tiempo a organizarme un viaje a Kenia (


inconveniente que tuve es que facturé pronto y me tocó esperar un buen rato hasta embarcar, pero bueno. Aproveché para tomarme un cafetito, un zumo y ver cómo amanecía en Barajas... Después, dos horas y media hasta Munich. Me tocó ventanilla (me encanta que me toque ventanilla) y pude disfrutar de Barcelona, Marsella y Niza desde el aire. Ah, y de los Alpes... Precioso.
Mi hotel estaba en Mississauga, una ciudad al lado de Toronto (a unos 40 km) que, al parecer, debe ser la sexta ciudad más grande de Canadá. No es demasiado difícil, si tenemos en cuenta que en Canadá hay 30 millones de habitantes y Mississauga ya cuenta casi con 800.000. El caso es que bueno, la pega de estar tan lejos de Toronto es que si quería darme una vuelta por allí en mi tiempo libre, me tocaba pillar taxi (=una pasta) o autobús (=un rato de viaje), aunque en el fondo eso no fue un problema. No tuve tiempo libre hasta el último día (aunque esto ya lo contaré más adelante)
sin ver algo de Toronto. Hice mis planes... Si mi avión salía a las 8 de la tarde y yo tenía que estar en el aeropuerto a las 6, si madrugaba, dejaba las maletas en la recepción del hotel y me largaba para Toronto a las 8 de la mañana, a las 9 podría estar tranquilamente en la CN Tower, y a partir de allí, podría disfrutar de unas cuantas horas por Toronto. Luego, de vuelta al hotel, taxi al aeropuerto y back to spain.
La primera impresión que me llevé de Toronto, visto desde lo alto de la
En el mirador más bajo de la torre (que está a 342 m de altura) hay una parte del suelo que es de cristal. Si te colocas en esa zona, ves bajo tus pies una caída en vertical de casi 350 metros, y os juro que da mal rollo (mira, eso de ahí son mis pies... Es la primera vez que salgo en mi blog) Yo no tengo miedo a las alturas, pero la verdad es que tuve que hacer un esfuerzo para ponerme de pie en mitad de la cristalera...
Después de la torre me fui hacia el Air Canada Center (había prometido la camiseta de Calderón a un colega) y al centro financiero de Toronto... Volví a quedarme impresionado. Me recordaba un montón a las imágenes de Nueva York de la tele (no he ido aún, aunque pienso poner remedio a eso) Me dediqué a pasear por todo el centro financiero de Toronto, sacando fotos a todo lo que se me ocurría...Qué rabia me dió no tener allí mi "nueva cámara" (en realidad es de mi padre pero se la he quitado) aunque la verdad es que la IXUS se portó de maravilla (hasta que se quedó sin batería, pobre, aunque eso fue al final del día). De todas formas era increible, galerías entre los rascacielos, puestos de comida en la calle, el 

Aproveché para pillar un perrito caliente en uno de los puestos que había en la plaza, y así comer sin parar ni un segundo... Seguí por Queen Street hacia Queen Street West, y de repente me encontré en una zona de casas bajas, con tiendas de lo más pintorescas. Me recordaba a Portobello Road en Londres, aunque menos colorido...
Una versión americana de Portobello, vamos. Perdí un par de horitas paseando por allí y volviendo por otras calles hacia la zona financiera (no tenía tiempo para alejarme hasta Chinatown), viendo teatros, restaurantes, tiendas, plazas, calles y callejones... Aproveché para comprar cuatro chorradillas de recuerdo (entre ellas 
joya escondida a dos calles del hotel (donde me dejó el bus) y pude perder media hora disfruntando de ella... Desde fuera no se sabía lo que era, se veía un jardín pequeñito en medio de una explanada con hierba, y al acercarme por curiosidad descubrí un jardín japonés, obsequio de la ciudad de Kariya (Japón) con la que está hermanada... La única pega es que mi cámara había muerto ya, así que tuve que tirar de cámara del móvil, pero bueno, al menos me quedó un recuerdo de aquel rincón...










