La Coctelera

Categoría: Reflexiones

Cuando los planetas se alinean (o el año de las bodas)

Hoy me ha preguntado alguien que qué pienso hacer en vacaciones... La respuesta es muy sencilla, quedarme en casa o guardarme los días para otro momento. Me encantaría irme de vacaciones, pero mi previsión de fondos vacacionales se la ha comido el monstruo de las bodas...

Y es que no entiendo qué ha pasado este último año, pero ha sido una verdadera locura... Llevo un total de 12 bodas desde septiembre del año pasado, y afortunadamente no he ido a todas porque hubiese sido la ruina total. La cosa empezó a tope, con una invitación de boda nada más y nada menos que en Polonia... No fui, y me dio rabia porque a esa sí que me hubiese encantado ir porque la novia es alguien especial, pero las circustancias son las circustancias y no pudo ser... Después, bodas de la oficina, boda de mi hermana (qué fiestón, jejeje), bodas de amigos (con viaje a Murcia y alquiler de chaqué incluido), bodas de familiares... en fin, que he salido más de una boda por mes. Y claro, entre viajes, hoteles, regalos, regalos especiales (la acuarela que regalé a mi hermana me tiró por tierra el presupuesto vacacional), el chaqué, el traje de la boda de mi hermana y demás historietas llega el verano y en el cerdito de los viajes solamente hay monedas de cinco céntimos...

Qué le ha dado este año a la gente?? Y bueno, podía haber sido peor porque tenía otra invitación de boda en México y otra en Lyon... Y menos mal que intento no ir nunca por compromiso (a veces no se puede evitar). Y esta tarde, en cuanto salga de aquí, me voy a La Coruña a la boda de mi primo (o primo segundo, o lo que sea exactamente). En agosto, descanso (me merezco unas vacaciones de bodas, no??) y en septiembre, a cerrar un años pasado por enlaces con la boda de dos buenos amigos (amigo y amiga) en Málaga...

Si es que es normal que mi abuela se preocupe, no ve más que bodas por todas partes y a mí me ve sin la más mínima intención de pensar en matrimonios...

Un pingüino en el espejo

Eso ha sido lo primero que me vino a la cabeza hace un par de semanas, cuando fui a probarme el chaqué para la boda de mi amiga Shinobu. Mi primera reacción al verlo en la percha fue pensar que iba a parecer un enterrador o un mayordomo. Después reconozco que, una vez puesto, tiene su cosa. Nunca antes me había tocado llevar chaqué a una boda, y me ha tocado debutar en una boda en Murcia en el mes de junio... Caloooor...

Conocí a Shinobu hace ya un par de añitos lejos de aquí. Era otro país y para nosotros era otra época, con otras ideas y otra forma de vivir (ya estoy otra vez hablando como un viejo). Ahora miro y veo que en estos 7 años hemos cambiado mucho... En fin, me alegro mucho por ella, y por su futuro marido, evidentemente. Y siento algo de envidia por ellos, ya que se van de viaje de novios a Japón... A JAPÓN!!!! Qué perros...

Y bueno, con tanto ajetreo, preparando estas pequeñas vacaciones murcianas con celebración incluida y tanto trabajo se me ha pasado autofelicitarme... Y es que el día 12 mi pequeño espacio bloguero cumplió la friolera de 3 años. Nunca lo hubiese pensado cuando empecé con esto, la verdad es que todo surguió como una especie de capricho, un punto improvisado resultado de una noticia televisiva (aún me acuerdo de ese momento) pero bueno, todo ha ido cambiando poco a poco y cada vez escribo menos y de una forma menos íntima... Siempre pienso en ello, e intento recuperar esos momentos (prueba de ello son los muchos borradores que almaceno) pero no consigo terminarlos, es mi castigo... Intentaré superarme... Tal vez en el próximo viaje tenga tiempo para mí y pueda reencontrarme... Y es que a finales de mes me voy una semana a Barcelona, y por el planning que me he hecho estoy seguro que de tendré tiempo para mí, para visitar esta ciudad que nunca terminé de conocer bien y pasear a mi aire, perdido en el anonimato de la gran ciudad...

En fin, voy a concentrarme en recordar cómo se hace el nudo Windsor y a prepararme para el día previo al fiestón...

Sobre tener razón y no tenerla...

Qué buenas son las viñetas de Liniers, Pero lo más sorprendente es lo bien que cuadran a veces con tu estado de ánimo...

Pincha en la imagen para agrandarla

Aeropuertos...

Enciendo la tele y veo un nuevo programa, "Aeropuertos Hello Goodbye".

Curioso, un programa de aeropuertos... No sé si os he contado alguna vez que me encantan los aeropuertos, son un sitio especial... Me pongo a ver de qué va y me deja un poco indiferente, no es más que otro reality... No sé, tampoco me esperaba nada diferente, o tal vez sí, aunque solamente fuese por el título...

Siempre me han gustado los aeropuertos. Bueno, los aeropuertos y las estaciones de trenes. Me gusta la excitación que se respira en el ambiente, mirar las caras de la gente que se va y de los que les despiden, la mirada perdida de los que llegan, buscando ese rostro conocido que viene a recibirles o simplemente buscando una referencia en este mundo nuevo que se abre ante ellos, o el nerviosismo de los que esperan, dando paseos entre la puerta de salida y las pantallas donde se anuncian las llegadas. Me encanta cómo va aumentando su grado de excitación según pasan los minutos hasta llegar al máximo en el momento en el que en las pantallas aparece ”landed” junto al número de vuelo correspondiente, y a partir de ahí un extraño compás de espera, casi neutro, como la calma después de una tormenta, hasta que finalmente se abre la puerta y aparece el viajero esperado. Ya veis, qué cosas, será que siempre fui un poco voyeur. Pero es cierto, esos momentos previos al inicio de un viaje son geniales, con niños correteando en torno a padres a punto de perder la paciencia, parejas que se despiden con los ojos húmedos de lágrimas contenidas y personas serias, meditabundas, tan sumidas en sus pensamientos que si pasas a su lado puedes escuchar el bullicio interior de su cabeza, muy similar al ruido que produce una vieja máquina al funcionar, con sus engranajes, válvulas y ruedas dentadas. Y como la mayor parte de las veces que he viajado en avión me ha tocado viajar solo, supongo que me he acostumbrado a que mi pasatiempo favorito en estos casos sea observar a la gente que me rodea. De hecho, es curioso, me doy cuenta de que, en este tipo de viajes, paso la mayor parte del tiempo callado, dando vueltas a cosas en la cabeza, leyendo o escuchando... Al final voy a ser uno de esos meditabundos con máquinas de vapor en lugar de cerebro…

Y aunque me suele gustar eso de ir solo cuando voy a salir de viaje, lo de volver y que nadiei me esté esperando suelo llevarlo peor... Eso debe ser porque enfoco los viajes como momentos de cambio, de tránsito, casi de reflexión. Ya he hablado alguna vez de mis experiencias en los trenes, incluso os he contado algún recuerdo especial. En general, siempre que inicio un viaje estoy taciturno, callado, sumido en mis pensamientos. Y cuando llego al destino no me importa tanto que no haya nadie esperando, es como un ritual, una forma de estar más receptivo a esa novedad que se abre ante mí... En cambio, al regresar, el hecho de llegar y que no haya nadie para recibirme me produce tristeza. De repente te ves rodeado de tanta gente feliz, abrazándose y besándose, y pasas entre ellos como si nada de eso fuese contigo, como si fueses un fantasma, procurando no tropezar con nadie, no tocar nada, como si fuesen de fino cristal y el más mínimo roce hiciese añicos la magia del momento...

Hasta entonces nunca me habían aterrado de esta forma los aeropuertos.

Lléname de abrazos, lléname de besos, creo que anunciaron tu vuelo.

Y entre lágrimas tu figura es devorada por la gente,

y una fiera malholiente clava en mi alma sus afilados dientes.

El Camino de Regreso - Ismael Serrano (Atrapados en Azul)

Masterizando

Nunca he contado cómo durante mis primeros años de carrera me sacaba unos eurillos dando clases de física, química y matemáticas a chavales de instituto. Ayudé a preparar los exámenes de fin de curso y la selectividad a más de uno, y tengo que reconocer que tuve resultados de todo tipo. Además, coincidía con los meses previos a mis exámenes, con lo cual tenía que sacar tiempo para estudiar y para preparar las clases particulares... Conclusión final: no sirvo para profesor. Es cierto, por naturaleza soy una persona desordenada, mi razonamiento es muy caótico (seguramente se notará cuando escribo), y eso es un problema muy serio a la hora de explicar cosas a los demás, porque les obligas a seguir tu proceso mental, a ir saltando detrás de tí de un tema a otro, temas que en tu cabeza son perfectamente consecutivos pero que en la cabeza de otras personas son el peor de los laberintos.

El caso es que, con el tiempo, me he tenido que volver más ordenado. Ya sabéis, planificaciones, agendas, fechas de entrega, horarios y todas estas cosas. Y claro, te ves obligado a cambiar, a adaptarte y a volverte un poquito más ordenado (pero poco). Lo que no sé es si con este cambio me habré vuelto mejor profesor... De todas formas, eso lo comprobaré mañana mismo.

Y es que a veces me meto en unos jaleos... Mañana doy una clase en la Universidad Europea de Madrid. El motivo es que la empresa en la que trabajo colabora en la organización de un postgrado y como tal, damos una serie de clases a lo largo del año (la parte más "práctica", la parte de teoría la imparten los profesores de la universidad, claro está) Y como se supone que el tema de la clase de mañana es "de lo mío", pues nada, que me toca ir, enfrentarme a una clase de titulados universitarios que tendrán aproximadamente mi edad (pocos años menos) e intentar no volverles locos, no aburrirles solemnemente y no dejarles con cara de póquer mientras piensan "pero qué nos está contando este tío".

Parece mentira, soy hijo y hermano de profesores vocacionales (sobre todo mi madre) y soy el que peor lleva lo de las clases... En ningún momento me planteé ser profesor, siempre he tenido la firme convicción de que no valgo para ello, y ya ves, de buenas a primeras me toca enfrentarme a ello...

De todas formas, qué queréis que os diga, estoy convencido de que todo va a salir bien... Ya os contaré...

stand by

Bueno, se acabó mi pequeña visita isleña... La verdad es que Lanzarote es una pasada de isla, es precioso. Un verdadero paraíso... A pesar de haber sido un viaje de trabajo lo cierto es que me ha relajado bastante y me ha servido para cargar baterías...

A pesar de que no he dispuesto de mucho tiempo, he tenido la opción de hacer muchas fotos e incluso de ponerme a escribir... Tenía muy abandonado mi último cuaderno, hasta el punto de que lo compré en julio y solamente tenía escrita una página, una especie de declaración de intenciones que se quedó en eso, en papel garabateado... Y es que este tipo de viajes solitarios, en los que dispones de mucho tiempo para tí, para descubrir sitios y pasear tranquilamente, te da tiempo a revolver todo lo que tienes metido en el coco y a veces, sólo a veces, el azar hace que dos conexiones sueltas se toquen y salte la inspiración, y aquellos problemas que te agobiaban se disipan delante de tí como el vaho de un espejo, y la realidad se vuelve más clara y más sencilla...

Me tengo que despedir de mis amaneceres, de la fantástica vista del mar, de pasear en camiseta, de la playa (mierda, eso sí que lo echaré de menos) y del olor a sal y el ruido de las olas por la noche (no he cerrado la ventana del hotel ni una sola noche, me encanta...). Ya escribiré con más calma, y pondré alguna fotillo (aunque la mayoría están aquí). Pero bueno, tampoco me voy a lamentar mucho, esto no es más que un pequeño paréntesis entre el mar y la montaña, porque el viernes empiezo mis vacaciones y me voy a Andorra...

Now it's time to wake up!!!

Hoy me he despertado con esta vista...

...y me ha cargado las pilas a tope en un minuto!!!

Echaba de menos el mar... Me he levantado, he salido a la terraza de la habitación y me he sentado con el ordenador tranquilamente a escribir, escuchando las olas y viendo salir el sol. Me encanta!!! Ni me he molestado en vestirme, he salido en pantalón corto (léase gayumbos), que me dé un poquito el sol!!! Genial, la verdad es que así da gusto...

Ya ha salido el sol, me meto para darme una duchita y cuando salgo alquien me recuerda que es San Valentín... Ni me acordaba, pero bueno, seré fiel a la tradición y me compraré un capricho, ya que nadie me quiere tanto como yo mismo no?? (suena a onanismo barato o a narcisismo de grado 3).

La verdad es que estoy escribiendo cosas totalmente inconexas, esto no tiene ningún sentido... Pero qué más da?? Hoy me siento flex, así que hoy me da todo lo mismo...

más fotillos aquí...

frases sobre la linealidad del tiempo...


...y aunque no me tomara esa última copa
no he podido dejar de pensar en tu boca
ni he perdido las ganas de arrancarte la ropa...

[an error occurred while processing the directive]